Reflexión sobre seguridad en terreno de aludes
Ante el elevado número de accidentes por aludes esta temporada 25/26, es imperativo priorizar la planificación y la formación sobre la falsa seguridad que aporta el material. A pesar de contar con formación especializada, la nivología es una ciencia de gran complejidad que exige humildad y rigor.1. La base de la seguridad: Planificación en casa
Para el esquiador recreativo (de fin de semana, entre los que me incluyo), la clave no reside en el análisis avanzado de la nieve "in situ", sino en dos pasos preventivos accesibles:
- Interpretación profunda del BPA (Boletín de Peligro de Aludes): No basta con conocer el grado de peligro (por ej. Nivel 3). Es fundamental analizar las altitudes, orientaciones críticas y el tipo de problema descrito (alud de placa, de nieve húmeda, etc). Y todo ello viene explicado en el boletín.
Trazado de ruta sobre mapa: Trasladar la información del boletín a la topografía permite evitar zonas de riesgo sin necesidad de ser un experto. Los mapas ATES son de una utilidad tremenda a la hora de planificar rutas (y quizás mucha gente no los conoce). Sin embargo, el uso acrítico de tracks externos (como Wikiloc) es una práctica de alto riesgo.
Ejemplo: Imaginemos que el BPA dice que hay peligro 3 por encima de 2.300 m, y en orientaciones N-NE, de aludes de placa. Si soy capaz de trasladar esa información sobre el mapa topográfico, ya estaré evitando la mayoría de zonas peligrosas. Aunque eso quizás implique no esquiar ciertas laderas con nieve polvo de ensueño ese día. Pero estamos hablando de prevención y seguridad.
2. Formación en Nivología
Si bien identificar señales en el terreno y realizar test de estabilidad es valioso, requiere una experiencia constante que solo los profesionales poseen. Por ello, es fundamental:
Contratar guías titulados y realizar cursos de formación reglados.
Priorizar la inversión en conocimiento frente a la renovación de material.
3. El equipo no es un escudo
El kit de seguridad (DVA, pala y sonda) es obligatorio y su manejo debe entrenarse, pero no garantiza la supervivencia. Creerse "invulnerable" por portar estos elementos o una mochila airbag es un error fatal, ya que no protegen contra traumatismos ni enterramientos profundos.
4. Reglas de oro para reducir riesgos
Pendiente: El mayor peligro se concentra entre los 30º y 45º. En días críticos, optar por terrenos simples (<30º) reduce drásticamente la exposición.
Nivel alto de peligro: El nivel de peligro 3 ya es peligro alto (la escala de peligro no es lineal, es exponencial). Si no sabes trazar una ruta adecuadamente en el mapa partiendo del BPA, mejor no salgas. Con peligro 4, en muchos casos es mejor quedarse en casa. Y con peligro 5 obligatorio quedarse en casa.
Orientación: Las laderas Norte suelen ser las más inestables durante el invierno. A pesar de ello, mejor consultar siempre el BPA.
Falsas garantías: La presencia de huellas previas en una ladera no asegura la estabilidad del manto. Si en una ladera de fuerte pendiente nunca se ha registrado un alud, no quiere decir que esa ladera sea segura.
Conclusión: La seguridad comienza con una gestión prudente del riesgo y termina con una formación continua. La nivología es muy compleja, pero con un buen estudio de la ruta en casa, y aplicando ciertas reglas de oro bastante sencillas, se pueden reducir mucho el número de accidentes.
Y a pesar de todo, el riesgo cero no existe.
Enlaces a los principales BPA de nuestras cordilleras:
https://www.alurte.es/boletin.php
https://lauegi.report/bulletin/latest
https://www.meteo.ad/es/estadonieve
https://meteofrance.com/meteo-montagne/pyrenees/risques-avalanchePD: Todo lo expuesto en esta breve entrada va dirigido principalmente a esquiadores de montaña, pero también a esquiadores fuera de pista, a raqueteros y a alpinistas. Cualquiera que nos movamos por terreno nevado estamos expuestos a un alud.




































